12 sept. 2012

¿Corcho o Silicona?


Desde hace unos años, este es uno de los temas que crea más dudas en los consumidores habituales de vino españoles y que día tras día va cogiendo más trascendencia.

A medida que los bodegueros españoles van integrando el tapón de silicona en sus vinos destinados para el consumo más inmediato (lo cual va siendo más usual), abrir una botella de vino y llevarnos una sorpresa descubriendo que el tapón ya no es el tradicional de corcho de toda la vida no es nada extraordinario. Éste ha sido reemplazado por uno de silicona, también llamado vulgarmente de plástico –incluso lo intentan camuflar dándole el color y dibujos del corcho como si estuvieran cometiendo una fechoría-, y esto crea controversia y un mar de dudas en el consumidor: ¿Por qué nos cambian el tapón? ¿Será este peor vino para no merecer un tapón “como Dios manda”?, etc.

El vino y la comida en España es parte importantísima de nuestra cultura y de nuestra tradición y por ello nos cuesta mucho más admitir cambios en estos dos ámbitos. Por este mismo motivo, por la tradición, los tapones siempre han sido de corchos, ya que es España una gran productora del mismo.

Este fenómeno del cambio de los tapones de corcho por los de silicona se produjo a medida que las grandes compañías de supermercados británicas obligaban a las bodegas españolas que querían hacerse un hueco en las estanterías de sus supermercados, a cambiar los tradicionales tapones de corcho por tapones de silicona en sus vinos de la gama media para consumo diario, para así ahorrarse el riesgo de picaduras (sabor a corcho) en este tipo de vinos y su posterior devolución en caso de que esto ocurriera.

Hay que tener en cuenta que un tapón de corcho puede salir entre 5 céntimos y los 2,40 según su calidad, cantidad considerable sabiendo que ese precio incrementara o reducirá el precio final de la botella. Al mismo tiempo, un corcho de baja calidad podría arruinar nuestro vino, sin embargo un tapón de silicona nos asegura al cien por cien que el vino no tendrá sabor a corcho y su precio no llega a ser tan elevado como el de un corcho de una buena calidad.

Para aquellos vinos que se consumen en el año, o que su vida óptima es de un año aproximadamente, el tapón de silicona no le llega a ocasionar ni beneficios ni perjuicios en lo que al vino se refiere, lo que hace es reducir los riesgos a cero, es decir, que no se pique el vino. Para utilizarlo en vinos de más añadas se están llevando a cabo experimentos, pero hasta el momento, sin llegar a dar resultados definitivos, tendremos que esperar unos años para poder saber algo más sobre estas investigaciones.

De todas formas vayan preparándose aquellos a los que no les guste el tapón de silicona porque el progreso esta aquí, ha llegado e irá creciendo su utilización, y contengan la respiración, que llegan los tapones de rosca.

5 sept. 2012

Un buen maridaje


El vino puede convertirse en el protagonista de una cena maravillosa o simplemente pasar desapercibido. Todo depende de cómo se combine con la comida, y eso es precisamente lo que se consigue a través del maridaje.
Según la enóloga MªEugenia Rozas tan importante como escoger los platos es elegir el vino que los acompañará y que ambos estén en armonía.

Dejando de lado el principio que dicta que el pescado debe ser acompañado con un vino blanco y la carne con un vino tinto, los contrastes y las asociaciones personales no deben ser excluidas. A condición, claro de no saturar las papilas gustativas, sino seducirlas. Si se quiere encontrar un maridaje de platos y vinos creativo, se deben tener en cuenta varios elementos: los perfumes, la estructura, la materia y la densidad.

Es importante tener en cuenta que, los vinos obedecen a un cierto orden. Los más ligeros deben ser servidos antes que los de más cuerpo; los servidos fríos antes de los que van a temperatura ambiente; los más secos antes de los más dulces.
Los vinos blancos inician la comida. Le siguen los vinos tintos exquisitos y tiernos, y luego los vinos con mayor presencia de tanino.  
                
Servir el cava brut al final de la cena no siempre es lo más recomendable; por el contrario, tiene todas las cualidades necesarias para despertar el apetito y dar el inicio a una cena especial.

Es importante no considerar el plato como un todo, ni en limitarse a pensar sólo en el producto principal pues hay otros elementos que influyen. El modo de cocción, por ejemplo; un pescado al vapor será acompañado por un vino bastante ligero mientras que un pescado al grill conducirá a escoger los vinos tintos tiernos. La salsa también cumple un papel importante en la elección de los vinos. Una salsa estará en armonía con un vino blanco fermentado en barrica. Es igualmente importante interesarse por la guarnición del plato. Las legumbres verdes deben ser acompañadas por vinos ligeramente ácidos, los tubérculos por vinos más suaves, más acariciantes y definitivamente no deben ser dulces.

Está de más decir que una alianza armoniosa sólo puede crearse con buenos productos.

Por último, en los postres un vino licoroso no es buen cómplice de un postre demasiado dulce y un vino algo vivaz verá que su acidez es moderada por un plato que contenga notas cítricas.