25 jul. 2012

SUMARROCA SEVRUGA LOUNGE: El acierto de reinventarse


Son muchos los locales gastronómicos que, a fuerza de los efectos devastadores de la crisis, se han visto obligados a dar un golpe de timón en su modelo de negocio. Aunque lo más habitual ha sido elaborar una carta de tapas a precios más o menos competitivos que les permitan acogerse a la fórmula del gastrobar tan de moda en los últimos tiempos, los han habido más originales o atrevidos, bien porque su estructura se lo ha permitido o bien por el mismo atrevimiento de sus gestores. Es el caso del restaurante Sevruga de Coria del Río. 

Abierto desde hace casi ocho años como restaurante de cocina elaborada con barra en la planta baja de la casa que ocupa, fue transformándose, con las exigencias que su público fue mostrando (ya sabemos los estragos que la ley anti-alcohol de tráfico hizo en el sector de la provincia hace unos años), en un bar con terraza que no desistía de mostrar la cara más creativa y original de su cocina, firmada por Javier Pérez de Lara. Esta realidad le ha hecho tomar la decisión de convertir el reservado de la segunda planta en un BAR DE COPAS donde los clientes puedan continuar la sobremesa o rematar la noche.

Así, Irene y Pepín, sus propietarios, han creado SUMARROCA SEVRUGA LOUNGE, un espacio funcional, cómodo, agradable y con la impronta de su estilo donde disfrutar de una amplia selección de copas con atención especial al Gin tónic y al Cava. Esta es la razón de la colaboración de la firma Sumarroca, una de las mejores del mercado en su género y de firme implantación en nuestra provincia. La joya de la corona es la terraza de 25 m2 que hace que su selecta clientela se embelese con las luces y colores que ofrece el Guadalquivir más auténtico a su paso por la localidad coriana.

Pues bien, la pasada semana tuvo lugar su inauguración oficial, aunque lleva abierta desde finales de junio. De esa noche son las fotos que acompañan este artículo.

¡Ah! Por cierto, junto a Irene y Pepín, Mariló y Tamara se ocupan de que todo vaya sobre ruedas y el espacio se convierta en referente de las mejores copas en Coria.

Disfruten del camaleónico Sevruga, que sigue estando en la brecha pese a la que está cayendo.

José Vicente Flores  

                             



18 jul. 2012

“Antoñito” Sivianes


Perdona, Antonio, por comenzar quitándote décadas, pero es que así te llaman y te llamamos los que te queremos y conocemos desde hace años.

Quien habitualmente se mueve en el mundo de la hostelería sevillana sabe que los buenos profesionales son muy difíciles de encontrar. Casi se convierte en una labor arqueológica, pues, además, muchos de ese escaso número son de los que llamamos “de la vieja escuela”, antes de que brotaran tantos artistas de la cocina dejando la sala relegada a un segundo o tercer término en el organigrama y jerarquía de un restaurante que se preciase.

Pues bien, Antonio, el del Bécquer o el de “La Leyenda”, o el rubio, etc… es uno de esos ejemplos que aún quedan en Sevilla. Y ustedes dirán que cómo es posible que diga “quedan” si parece que lo estoy jubilando o casi escribiendo un epitafio. Se lo aclaro:
Los propietarios del Hotel Bécquer han decidido hace escasos días cerrar ese establecimiento llamado La Leyenda que hacía las veces de buena cafetería y de gastrobar con aires modernistas y clásicos pero con una carta muy actual y donde, por desgracia, poca gente ha disfutado de su tapeo, de los mejores de nuestra ciudad, por culpa de Gonzalo, su Chef. Bien, La Leyenda ha creado eso: una leyenda llamada Antonio Sivianes.

Pocas personas he conocido con ese talante alegre, educado, discreto y embaucador para con sus clientes, proveedores y compañeros como Antonio. Más de tres décadas en la empresa, a la que se entregó (me consta por haberlo vivido) en cuerpo y alma, a estilo antiguo también, sembrando mucho antes de recoger, no podían dejarlo en la calle por una decisión económica. Porque Antonio, haga lo que haga, sabrá cumplir. Así lo han reconocido incorporándolo al departamento de mantenimiento del Hotel Bécquer, su casa. Ha dejado la bandeja y el cuchillo jamonero por el destornillador y la llave inglesa. Cosas del destino.

Sevilla pierde una persona encantadora atendiendo mesas y cuidando a clientes. Ya era hora de tener un horario normal, comer en casa, llegar a la cena, fines de semana, etc. Los que conocen este gremio saben que ese es su gran sueño. Pero si se les estropea alguna vez un enchufe, un grifo o algo parecido y no consiguen que den con la tecla, no duden en buscarlo. Antonio lo hará perfecto, como siempre. Yo, simplemente, te doy las gracias por haberme tratado SIEMPRE como me has tratado, como has hecho con tanta gente. Un placer ser tu amigo dentro y fuera de la hostelería. Así seguirá siendo, si Dios quiere.

                                                                                                                                José Vicente Flores

11 jul. 2012

Cómo elegir un buen vino


Lo primero y más importante es saber que no hay una regla estricta a la hora de elegir un tipo u otro de vino según la comida, aunque si es cierto que hay vinos que combinan mejor con unos alimentos que con otros. Pero, como dice el refrán, “Sobre gusto no hay nada escrito”.

Según la norma, para elegir un buen vino deberíamos tener en cuenta lo que vamos a comer, sabiendo que, las carnes combinan mejor con un buen vino tinto de crianza; los pescados y mariscos saben mejor con vino blanco y las pastas funcionan con un vino rosado.



Por otro lado, a la hora de elegir un vino es importante:
  • El precio: Aunque no es un indicador totalmente fiable, el precio si es un fiel orientador de la calidad del vino pues en la mayoría de las ocasiones cuanto mejor es el vino, más elevado es su precio.
  • La etiqueta: Es el principal consejero a la hora de elegir el vino. Es importante conocer el origen, el productor, la zona geográfica, el estilo de uva y el tipo elaboración. Esto nos dará muchas pistas sobre cómo es el vino. En los vinos españoles aquellos que cuentan con la Denominación de Origen Calificada (D.O.C) son sinónimos de gran calidad.
  • El año: También presente en la etiqueta es otro indicador de confianza. Hay que saber que los vinos jóvenes deben tener entre uno o dos años de antigüedad, pero no más, pues en ese caso significará que el vino lleva demasiado tiempo en la tienda.
  • El vino: Una vez abierta la botella la mejor forma de conocer la calidad del vino es el color, el aroma y el sabor. Si el vino tiene un color mate es mejor directamente no probarlo, pues significará que el vino no está en buenas condiciones. En caso del vino blanco, si no se encuentra en óptimas condiciones éste tendrá un color ámbar. A la hora de probarlo si el vino te sabe algo avinagrado significará que el vino está picado. 

4 jul. 2012

Las propiedades del jamón


A pesar de lo que piensan algunos el jamón serrano es un alimento que contiene muchas propiedades beneficiosas para nuestro organismo.

Su alto contenido en hierro ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea. Por este motivo es un alimento muy recomendado para la tercera edad, sobre todo entre las mujeres post-menopáusicas. Pero, también es recomendado en las primeras etapas de la vida, tales como la infancia o adolescencia ya que ayudará a prevenir futuras enfermedades como la esteoporosis.

Otro de sus mayores componentes es la vitamina B1, la cual es recomendable para superar situaciones de estrés y depresión. Es además una vitamina esencial en el periodo de embarazo y lactancia o después de una operación, debido al elevado desgaste de esta vitamina en esas situaciones.

Por otro lado contiene ácidos grasos insaturados lo que hace que sea de fácil digestión. Algunos médicos incluso lo recomiendan a los deportistas para retrasar la aparición de fatiga.
                                                           
Y como no, siguiendo a otro de los mejores alimentos de nuestra tierra como es el aceite de oliva, el jamón contiene ácido oleico, el cual ayuda a combatir el colesterol.

¡Y todo ello sin olvidar el placer que supone comer este rico alimento!

En definitiva, comer un plato de jamón no le hace daño a nadie.